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Al comienzo del ciclo lectivo y deportivo es fundamental que los niños y adolescentes sean evaluados para controlar y conocer su estado de salud.

El control preescolar es un circuito de controles médicos que tiene por objetivo evaluar de forma integral a los chicos de entre 4 y 17 años, y puntualizar distintos aspectos fundamentales según cada paciente para lograr su óptimo desarrollo, tanto a nivel escolar como deportivo.

Desde las instituciones escolares y deportivas se solicita un apto médico antes del comienzo de cada año lectivo. Andres Florio, Pediatra y Coordinador del programa de Controles preescolares y predeportivos del Hospital Universitario Austral, asegura que, además, es un momento oportuno para realizar un trabajo médico orientado a la promoción de la salud y la prevención y diagnóstico de patologías.

“Cuanto más se pueda acompañar a las familias en tareas de promoción de la salud, prevención y detección precoz de patologías, podremos tener niños más sanos que puedan explotar al máximo sus potenciales. Específicamente hay acciones de prevención, como es el caso de las vacunas, que no deben ser de decisión individual; por el contrario, además de ser un notable beneficio personal, son una responsabilidad frente a la sociedad y a la gente que nos rodea”, detalló el especialista.

En cuanto a la importancia de estos controles, el Dr. Florio explica que se recomienda que los niños y adolescentes realicen al menos uno o dos controles pediátricos al año, que podrían ser más frecuentes según su estado de salud, el requerimiento de las vacunas y el momento madurativo. “Si se cuenta con la posibilidad, el pediatra de cabecera establecerá la periodicidad más beneficiosa para complementar su evaluación con las demás especialidades y así mejorar la búsqueda de condiciones o patologías incipientes, posibilitando comenzar antes las tareas de prevención y tratamiento”.

 

Importancia de las vacunas

El cumplimiento del calendario oficial de vacunación ha permitido que enfermedades graves y potencialmente mortales desaparezcan, como la viruela, o disminuyan notablemente como la poliomelitis, el sarampión y el tétanos. “Las posturas negativas que existen en torno a la vacunación son peligrosas para el niño no vacunado y su entorno. Por ahora, los niños no vacunados están protegidos por aquellos que sí lo están, ya que le generan un escudo que impide que se enfermen porque no hay circulación del germen en cuestión. Pero si el porcentaje de no vacunados aumenta, esa protección del entorno dejará de ser eficaz y se dará lugar a la reintroducción de enfermedades que se habían erradicado en nuestra región”, especificó el Dr. Florio.

 

Evaluación interdisciplinaria

Durante los controles médicos, cada paciente es evaluado por un pediatra que realiza una evaluación clínica general de múltiples aspectos físicos: piel, abdomen, auscultación respiratoria, oídos, fauces, estado dentario, nutrición pesquisa de sobrepeso/obesidad, alteraciones ortopédicas en la pisada, columna, entre otros.

El pediatra controla y prescribe las vacunas según el calendario de vacunación oficial. Luego se realiza un control de cardiología infantil donde, además de la evaluación clínica y la pesquisa de factores familiares de riesgo, se realiza un electrocardiograma a fin de diagnosticar arritmias.

La consulta oftalmológica está orientada fundamentalmente para detectar alteraciones visuales, incluso menores, que pueden disminuir el desempeño de los estudiantes (como agudeza visual, discromatopsias –daltonismo- o alteraciones de movimientos oculares) y se hacen tareas de prevención en el uso de pantallas. El Servicio de Fonoaudiología, por su parte, realiza una evaluación audiológica que puede diagnosticar diferentes tipos y grados de déficit auditivos  y una evaluación foniátrica fundamental para diagnosticar alteraciones de la dicción, la fluidez y la deglución.

Si bien los controles suelen realizarse por separado de manera ambulatoria, en algunas instituciones, como el Hospital Universitario Austral, se permite que los estudios se realicen en un mismo lugar. “Es un circuito interdisciplinario que permite que en un mismo ámbito y en un tiempo acotado, no mayor a 3 horas, se puedan realizar acciones de prevención y búsqueda de patologías que según el caso se derivan a su pediatra o a los diferentes especialistas para su seguimiento y tratamiento”, finalizó el especialista.